Camino Sufi

Allah, la meta del SufÍ

La meta de la vida del Sufí es alcanzar el entendimiento íntimo de Dios, el amor por Dios. Pero, como ocurre en cualquier búsqueda, el Sufí debe tener alguna idea de lo que está buscando. Así que se pregunta: ¿Quién o qué es Dios?

La piedra angular de la fe para todos los musulmanes, incluidos los Sufíes, es la afirmación la ilaha illa llah, es decir, no hay dios sino Dios. Los musulmanes llaman a Dios Allah, porque este término no indica género masculino o femenino. Allah no puede tener género, porque esto sería una limitación, y Allah no puede tener límites. Los musulmanes creen que Dios es Omnisciente, Omnipotente, la Causa no causada de toda la creación. Allah carece de límites en toda dimensión, infinita y eternamente: es el Creador sin forma de todas las formas. Y no puede ser creado ni destruido.

La física moderna nos da algunos indicios acerca de la naturaleza de este Ser ilimitado. El único principio en el universo que sabemos que no puede ser creado ni destruido es la energía. La energía puede ser entendida como la capacidad de realizar trabajo, como la fuerza que está detrás de toda acción, y como la acción misma. La energía es un modo de luz/fuerza, aquello que emite la radiación y aquello que es radiado. Es a la vez sustancia y movimiento.

Para los Sufíes, Allah es a un tiempo lo Increado y el Creador, la energía fundamental que ha existido desde antes del tiempo. El concepto Sufí de Dios incluye también Su conciencia: Allah tiene conocimiento y poder infinitos para actuar como El quiera. En otras palabras, Allah es la energía consciente del universo, conocedor y soberano de todo cuanto existe, ilimitado en el tiempo o el espacio.

En el Sagrado Corán, Allah se define a si mismo como: "...la luz de los cielos y la tierra" (24: 35). Así como entendemos que la luz es energía, concebimos a Dios como energía. Allah es energía pura y sin forma, pero con el potencial para crear todas las formas. El poder de Allah es al mismo tiempo la energía empleada para crear las formas, y la energía/sustancia en que esas formas consisten. El punto de vista sufí es apoyado por la moderna investigación científica: " ‘La luz' crea nuestro mundo de patrones y formas. De acuerdo con muchos otros científicos, definimos el dominio de la 'luz' como la gama completa del espectro electromagnético en las teorías de la física moderna. (...) Todo lo que existe en el mundo físico representa varias manifestaciones de la luz.'”

Para los sufíes, la conciencia eterna y total de Allah, que constituye una de Sus cualidades inherentes, es otro aspecto de esa “luz” con la que El se describe a Sí mismo. Partiendo del concepto de Allah como la energía total y consciente del universo, podemos entender la declaración de fe, "la ilaha ila lah" como la expresión espiritual de una ley científica. No puede haber ningún dios excepto Allah, porque la existencia de cualquier otro poder limitaría a Dios, que no tiene ningún tipo de límite.

Al profundizar más en el concepto de Allah como energía, nos encontramos con otra noción importante. Si Allah es tanto la sustancia como el Creador de la creación, no puede haber nada más que Allah. No puede haber ningún lugar donde Allah no esté, porque eso implicaría que existe algo aparte de Allah, alguna otra forma de energía. Y si existe otra forma de energía, esto limitaría a Allah. Así que el sufí entiende su declaración de fe desde la perspectiva más profunda de que nada existe sino Allah.

Toda la creación consiste en la sustancia de Allah. La materia básica de todas las cosas está contenida en Su única realidad. Los sufíes llaman a esta sustancia espiritual/material los Noventa y Nueve Nombres o los Hermosos Nombres de Allah. Estos Nombres son los diversos atributos de Dios, que la esencia de Allah atesora en un estado potencial. En el acto de la creación, esta energía potencial se convierte en energía cinética

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