Abdul Qadir al-Yilani
“Cuando ha renunciado al mundo tal como lo acepta no según sus propios deseos, no en acuerdo con los impulsos de su ser bajo (nafs) sino para cumplir el mandato de Allah, es, entonces a hablar al mundo y establecer contacto con él porque ahora hay una porción dedicada para él en el mundo no puede ser rechazada y fue creada específicamente para él”. (Abdul Qadir al Yilani)
Sayyed Muhyiddin Abu Muhammad Adbul Qadir al-Yilani nació en la Noche de Poder (una noche durante el fin del ayuno de Ramadán llamado Laeltal-Qadir y por eso su nombre Qadir) durante Ramadán en el año 470 A.H. (1077 A.D.) Nació en Nayf en Yilan, Persia. Murió a la edad de 91 años el once de Rabi al-Thani, 561 A.H. (1166 A.D.). Su tumba está en Bagdad donde miles de gente la visitan diariamente.
Su padre era Sayyed Musa Jangi Dost y su madre era Ummal Khayr Fátima bint al-Shaykh Abdullah Sumi. Puesto que ambos su padre y madre eran sayyids (desciendentes del Profeta (pb) su linaje es llamado el Silsiletil Zehep (la Cadena de Oro).
Abdul Qadir al-Yilani es conocido como uno de los cuatro qubts de todos los tiempos. Qubt significa ‘polo’, son personas que han logrado el desarrollo más completo posible y actúan como administradores es Dios en el mundo.
Cuando tenía diez años su mamá le contó está historia: “Un día hace muchos años estaba viajando por el desierto. Un beduino de ropa negra bloqueó mi camino y me atacó. Grité pidiendo auxilio. De repente, de la nada, un halcón apareció y atacó al beduino hasta que huyó. Después el halcón tomó mi rebozo y desapareció en el cielo. Todavía me pregunto sobre ese pájaro.” Hz. Abdul sonrió dejó a su mamá t momentos después regresó con el rebozo de su mamá y le dijo, “Mamá aquí está tu rebozo, yo era el halcón”.
Después de su preparación básica en su pueblo natal, fue a Bagdad donde estudió la ley Islámica y teología. Se dice que vivió en retiro en la pobreza a las afueras de Bagdad por veinticinco años peleando contra su nafs (ser bajo o ego). Su primer Sheij fue Hammad ibn Muslim al-Dabbas. Estudio también con otros Sheijs como Ibu Said Mubarek bin Ali Mahzumidir.
Durante la vida del Hz. Qadir al-Yilani Bagdad era un centro cultural de Sufismo y ciencia. Aún en su tiempo era famoso en todo el mundo por sus discursos, milagros, poemas y libros. Es conocido como uno de los grandes sufíes de todos los tiempos. Es respetado por los sufíes y la comunidad islámica en general.
El joven Yilani tenía un deseo ardiente por aprender. Quería ir a Bagdad para estudiar y rogaba a su madre para que le permitiera salir. Al fin ella accedió a su suplicas. Al partir ella dijo, “Oh mi hijo, puede ser que estés partiendo para siempre. Si quieres complacer a Allah y a mi, no te desvíes de la senda. Nunca mientas – Allah está con los honestos.” Su mamá puso cuarenta monedas de oro en una bolsita que se cosió dentro del forro de su abrigo. Él besó la mano de su madre y dijo, “Prometo seguir siempre la senda recta.” Se despidieron llorando. La caravana en que estaba viajando fue atacada por ladrones quienes interrogaron a los pasajeros sobre las pertenencias que traían. Cuando llego al turno de Hz. Qadiri, le preguntaron lo que tenía. Él recordó su promesa a su madre y respondió, “Tengo cuarenta monedas de oro.” Al escuchar eso el ladrón se rió porque no le creyó juzgando por la apariencia del joven. Otro ladrón llegó y le preguntó lo misma y el joven respondió de igual manera. Le dijeron al jefe de los asaltantes lo que había dicho el joven y él confrontó a Hz. Abdul Qadiri y dijo, “¿Qué traes?” El joven Abdul dijo, “Tengo cuanta monedas de oro cosido en mi abrigo.” El jefe ordenó a sus hombres a registrar su abrigo y ellos encontraron el dinero. El jefe estaba asombrado y le preguntó, “¿Hijo, por qué admitiste que tenías dinero?” Hz. Qadiri dijo, “Prometí a mi mamá y a Allah no mentir. Yo no rompería mi promesa por unas monedas de oro.” Cuando el jefe de los asaltantes escuchó esas palabras santas empezó a llorar y golpear su frente con remordimiento. “Lastima, nosotros también prometimos a Allah. Rompimos la promesa y por muchos años hemos seguido el diablo. Hemos hecho muchas cosas malas. ¿Qué vamos a decir cuando llegamos a la presencia de Allah? ¿Qué va a pasar con nosotros?” El jefe y sus hombres se arrepintieron en el presencia de Hz. Abul Qadir al Yilani y regresaron todo lo que estaban robando.
Hz. Abdul Qadiri pasó veinte años en Bagdad haciendo itikaf, un retiro en que se protegió de todo el mal del mundo. Vivía en las ruinas de Burjul Ajemi. En los últimos cuarta días de eso, dijo, “Oh Allah, no como ni bebo nada a menos que me lo des con tus propias manos.” Aunque una persona de Rijali gayip (uno de los ayudantes ocultos de Allah) le había traído cena y aunque hazrat Qadir se sentía mareado de hambre, no comió. En este momento un gran erudito y sheij quien era el qubt del tiempo, Hazrat Ibu Sait Mahzumi, vino y quería llevarlo a su casa pero Hz. Qadir rechazó la oferta. Entonces apareció Khizr (un ayudante especial de Dios que todavía trabaja en el mundo) y lo instruyó a aceptar la oferta del Sheij por ser una orden de Allah. El sheij lo llevó a casa donde le dio de comer y beber de sus propias manos y lo hizo su Califa. Hazrat Qadir quedó allí por ocho años viviendo en la austeridad y haciendo culto a Dios.
Al cumplir 50 años el Profeta (la paz sea con él) apareció al Sheij Qadir al-Yilani en forma física y le dijo, “¿Por qué estás callado?” al que Hz. Qadir replicó, “Oh ancestro, soy de Persia. ¿Cómo puedo pararme en frente de estos eruditos de Bagdad?” Muhammad (pb) dijo, “Abre tu boca,” y hizo como si fuera a escupir en la boca de Pir Qadir siete veces. “Predica a la gente con la verdad y con sabiduría.” Luego cuando Hz. Pir condujo la oración de la mañana y se paró para hablar, mucha gente lo vio atentamente. Al verlos no pudo hablar. En este momento Hz. Ali apareció arriba de su cabeza y le preguntó, “¿Mi hijo, por qué no hablas?” Yilani respondió, “toda esa gente me pone nervioso.” Hz. Ali dijo, “Abre la boca,” e hizo como si fuera a escupir cinco veces en su boca. Se liberó su lengua y Hz. Abdul Qadir al-Yilani dio un discurso que la gente nunca había escuchado antes. Dijo, “Vamos a dejar el pasado atrás y mirar la situación actual. Vamos a estar en el presente.,” y al continuar la gente empezó a llorar y gritar por el magnatismo divino que irradió. Cuando él hablaba, muchas personas espontáneamente empezaron a dar vueltas (girar) debido al experimentar éxtasis. Hz. Pir dio sermones allí por cuarenta años.
Un día cien eruditos vinieron de Damascos para hacer preguntas al Hz. Yilani. Cuando él les preguntó, “Háganme sus preguntas,” todos olvidaron sus preguntas y lo miraron fijamente. Entonces el Pir las contestó todas, sin que hubieran hecho las preguntas.
Un día algunos fundamentalistas preguntaron al Pir Yilani por qué estaba haciendo sema (haciendo giros con música y la repetición de nombres de Dios). Dijeron que era contra la Sharia (la ley Islámica) y haram (prohibido). Dijeron que el castigo era la muerte. Hz. Qadir dijo, ”Bueno, cuando empiece a hacer sema, golpéame con hachas y cuchillos y mátenme”. Luego empezó a hacer sema y los fundamentalistas lo atacaron con hachas. Lo golpearon duramente pero las hachas se doblaron al impacto y nada paso al Pir Yilani quien se estaba quemando de amor divino.
Durante un mes de Ramadán, el mes de ayuno, setenta personas invitaron al Pir Qadir al-Yilani a romper el ayuno con ellos al meterse el sol. El Pir aceptó a todos y lo hizo con todos. La mañana siguiente el milagro estaba en todas las bocas de Bagdad. El Pir estaba con todos al mismo tiempo.
Son muchísimos los milagros del Hazrati Abdul Qadir al-Yilani pero es su enseñanza la que dura hasta la actualidad en las tariqas que él engendró. Él todavía funciona como guía de la Tariqa Qadiri-Rifai.
En el año 1166 de la era común Hz. Qadir al-Yilani murió. En su lecho sus últimas palabras fueron, “Oh mis hijos queridos, aléjense de mi. Estoy rodeado de gentes invisibles, hagan espacio para ellas. Hay muchas bendiciones por estar con las personas invisibles. El Pir dio saludos a la gente invisible y gritó, “¡La ilaha il-lal-la Muhammadur Rasulullah, Allah, Allah, Allah! (No hay dios excepto Allah y Muhammad es Su mensajero)” y dejó este mundo.






