Camino Sufi

 

El Nafs

El ser humano es un laboratorio andante diseñado con el propósito de observar y comprender a Allah, que le creó llevándole desde lo más bajo a lo más alto, desde la materia más grosera a la esencia más fina. El hombre es, al mismo tiempo, un cuerpo finito y un ser capaz de manifestar todos los Nombres Hermosos de Allah. Su naturaleza animal, compuesta por funciones corporales y deseos egoístas, es conocida como el nafs. El nafs está atado al mundo material y se encuentra, por tanto, restringido por la temporalidad de toda la creación. La perspectiva desde la que el nafs percibe la realidad es él mismo. Este aspecto - siempre centrado en sí mismo - del ser humano, es parte de la tríada que le describe más completamente. Simplificando, el nafs puede ser concebido como el hombre exterior, el ruh como el hombre interior, y el aql, las facultades de discriminación racional y toma de decisiones, como el puente entre ambos.

La motivación básica del nafs es la supervivencia, la preservación de sí mismo. El instinto inherente de sobrevivir y reproducirse colorea su comportamiento. Desprovisto de sabiduría, el nafs tiende a conducirse de una forma reactiva, ya que el conocimiento superior se encuentra fuera de su órbita. Sin embargo, el hecho de que el ser humano posea los otros elementos de la tríada introduce un factor moral en como percibimos y somos juzgados por Dios. Hay algunos actos que los animales realizan en su hábitat natural que si fueran realizados de manera idéntica por un ser humano serían considerados erróneos o, al menos, faltos de delicadeza. Un animal puede aparearse en mitad de la calle, pero en el ser humano este acto sería considerado indecente. Una jauría de perros puede arrojarse a desgarrar frenéticamente el cadáver de su presa, pero no se les acusa por ello de avaricia de o de egoísmo. El mismo comportamiento enviaría al hombre a la cárcel o a un manicomio. Pese a tener una naturaleza animal, el hombre se distingue de los animales y es considerado un ser más elevado que ellos debido a su capacidad racional y espiritual, aunque sus acciones con demasiada frecuencia no reflejen esta capacidad.

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