Camino Sufi
El Sufismo
por Sheij Mohammad Abdullah Ansari
Aunque he mencionado el Sufismo muchas veces en mis escritos, he evitado tratar directamente el tema por no parecer que estoy practicando el proselitismo, buscando convertir gente o reclutar gente a una secta. Puesto que tengo un mensaje muy importante por impartir no quise confundir el asunto o alejar a mi audiencia por parecer que tengo motivos chuecos. La gente es rara, quiere cambiar sin cambiar. Es decir, intuye que algo está mal o que necesita algo para aliviar su dolor o tiene emociones y sentimientos que lo molestan o no encuentra respuestas en su esquema personal de la vida y busca algo para ayudarse, no obstante está pegado y no quiere dejar ideas y formas de ser que le han dejado estancado y expuesto a incertidumbre y ataques de fuerzas bajas. Tan ilógica que es esta condición humana, eso de querer cambios sin cambiar, ni es poco común ni un impedimento para aprovechar la óptica del Sufismo. Como vas a ver por la explicación que sigue, el Sufismo no exige una conformidad estricta que hace robots ni exige que creas algo que no encaja en tú manera de ser ni dejar de creer algo hasta que tú quieras.
¿Qué es el Sufismo? Bueno, si buscas en una enciclopedia o en el Internet lo que encontrarás son descripciones de la naturaleza exterior de ello, como especulaciones del origen del nombre, que es el misticismo islámico, los nombres de diferentes ramas o escuelas, la iniciación o algunas prácticas como la de los derviches giratorios. Pero es muy superficial y no es realmente lo que es el Sufismo. Si quieres conocer esas cosas, busca en una enciclopedia o en el Internet – vale la pena saber eso pero voy a hablar más de la esencia del Sufismo y cómo es que te conviene.
Es verdad que el Sufismo es el misticismo del Islam. Sin embargo no empezó con el Islam. De todos modos comenzamos allí. ¿Qué es el Islam y qué es misticismo? El Islam es la religión profética monoteísta más reciente. Es parte del linaje que incluyen el Judaísmo, el cristianismo (incluyendo el catolicismo) y sus profetas Moisés y Jesús (la paz sean con ellos). En el año 570 d.C. nació el profeta Muhammed (la paz sea con él). A los 45 años de edad Muhammed recibió la llamada de Dios a predicar el mensaje del Islam. Dios le reveló un libro llamado el Corán (el criterio) sobre un periodo de 23 años. Tampoco es necesario enumerar todos los detalles de la religión del Islam. Su nombre es suficiente – el Islam, lo que significa sumisión a Dios. Es el mismísimo mensaje de todos los profetas desde el principio de los tiempos. El mensaje de Dios al ser humano siempre ha sido en su esencia, igual, sométete a Él, un mensaje sencillo entregado a mensajeros para guiar a la gente. Han existido miles de profetas en todas partes del mundo. Pero poco tiempo después de que muere el profeta el hombre empieza a cambiar el mensaje original para hacerlo más complicado, ritualizado y añadan jerarquías. Resulta una religión muy lejos del mensaje sencillo que el mensajero de Dios, el profeta, reveló a la gente originalmente. Así que Dios manda otro profeta para regresar a la gente al camino recto de nuevo. Este proceso ha sucedido una otra vez desde que Adán y Eva caminaban sobre la tierra. Lee los evangelios para ver como Jesús habla de los Fariseos o la jerarquía de Judaísmo en su tiempo, dijo que vino para regresar a la gente a la ley, la ley mosaica, la que ha sido perdida en un mar de inventos y edictos de los dizque eruditos y religiosos.
La religión, sus reglas y rituales constituyen la forma del mensaje de Dios para la gente en general. Con este mensaje en todos tiempos siempre ha venido una enseñanza más profunda, muchas veces se le llama la enseñanza oral porque a diferencia de la enseñanza exterior que está escrito en un libro como la Biblia y el Corán, la enseñanza oral no se puede impartir con palabras ni es entendible con el razonamiento normal. Requiere una conciencia elevada. Este proceso de enseñanza es llevado a cabo directamente entre un maestro y un estudiante. El Profeta del tiempo enseña a algunos de sus compañeros íntimos y ellos enseñan a otros y así sucesivamente se forma un linaje de maestros. A veces forman escuelas o “sociedades” pero el proceso siempre queda personal entre maestro y estudiante aún cuando son parte de un grupo de “buscadores de la Verdad”. Esto se llama misticismo. Mientras la persona normal sigue la religión lo mejor que puede y espera que, al morir, sus hechos buenos pesen más que sus hechos malos y que Dios lo tratará con misericordia, el místico o estudiante de la enseñanza oral (u oculto), no quiere sólo leer o escuchar las leyes y reglas de la religión, él o ella quieren experimentar la Verdad en si mismos, vivir la Verdad; él o ella no están satisfechos con sólo creer en Dios sino que necesitan conocerlo internamente. El místico quiere saber no creer. Quiere entrar en El Reino de los Cielos aquí mismo en esta vida y aquí en la tierra firme.
Como la religión, esos grupos, escuelas o sociedades así como la enseñanza “oculta” empieza a degenerarse con el tiempo por varias razones que incluyen el ego, el charlatanismo y el materialismo.
El Sufismo (tasawwuf en árabe) en su forma actual es la rama mística del Islam. El Profeta Muhammed enseñó el significado interior o profundo del mensaje de Dios a dos de sus seguidores más cercanos, Abu Bakr y Ali ibn Abu Talib. Ellos son los padres del Sufismo. Los maestros auténticos de hoy en día todos son parte de un linaje de maestros que comenzó con uno de ellos.
Así que el Sufismo es la forma más actualizada de la enseñanza oral. No es, en su esencia, diferente de la Cábala o Gnosis o las otras formas que han existido paralelamente con la enseñanza abierta o escrita de las otras tradiciones anteriores que empezaron con profetas de Dios.
Bueno, ahora ¿en qué consiste el Sufismo? Si has leído mis escritos hasta ahora sabes en que consiste. Se puede decir que es la ciencia de la religión o la esencia de la religión en la práctica – no importa cual religión. Todas las sendas espirituales buscan la unificación con el Creador. Eso significa llegar a un nivel en que eres guiado por Dios en todas tus actividades. Que te quedas en un estado de sumisión total al Dios.
¿Cómo? Si buscas una definición definida de lo que es y cómo funciona el Sufismo, nunca la encontrarías. El Sufismo es la senda sin forma. Siendo todos nosotros diferentes, requerimos una senda diferente, hecho a la medida, por así decirlo. Un sufí aprende a escuchar a su corazón donde emana la guía divina. ¿Dónde está el corazón espiritual? Oculto atrás de un montón de velos – el apego a este mundo, el acondicionamiento familiar, social, cultural, las inclinaciones negativas heredadas, el miedo y todas las emociones negativas que generan el miedo y el ego. Las sendas espirituales usan prácticas para quitar los velos y reducir el ego para que podemos ver y escuchar el corazón. En el Sufismo hay dos prácticas básicas comunes a todas las tariqas sufí (caminos o escuelas), el zikr, el cual es la repetición de los 99 nombres de Allah (Dios) solo o en grupo y la conexión psíquica entre el sheij (maestro) y el murid (el estudiante). Aparte de esas dos, las prácticas varían de maestro a maestro conforme a su estilo personal y las necesidades de sus estudiantes. Aún dentro de una escuela los métodos varían de un estudiante a otro. Aún así, si pones a todos los sheij sufíes junto en un cuarto, no habría ningún desacuerdo entre ellos. Todos llegan al mismo lugar aunque sobre diferentes caminos. Sólo existe una Verdad pero hay una multitud de rutas para llegar, de hecho, una diferente para cada quien.






