Ahmed Ar Rifa’i
Sayyid Ahmed ar Rifai nació en la primer parte del mes Rajab del año musulmán 512 A.H (1119 D.C.). en Ummu Abeyde Iraq. Falleció el 22 de Jamadi al-Awwal en el año 578 A.H. (1183 D.C.) en Wasit, Basra, Iraq.
Su padre era Sayyid Ali Abu Abu’l Hasan y su madre rea Fátima ul-Ansari bint Yahya. Su Sheij era Aleyyul Wasiti. Ahmed ar Rifai fue desciendente de nuestro Profeta (pb) a través de ambos lados de su familia.
Antes de su nacimiento su tío materno, un sheij famoso, vio al Profeta (pb) quien le dijo que su hermano (del tío) tendrá un bebé varón que será famoso y sería conocido como Rifai. Que cuando llegara a la edad apropiada para el Sufismo debía ser enviado al Sheij Aleyyul Wasiti para su educación y entrenamiento.
Hay muchos milagros atribuidos al Hazrat Ahmed ar Rifai. Uno de los más conocidos ocurrió cuando tenía 43 años en el año 555 A.H. Estaba en Hajj (la peregrinación a Meca) y fue a visitar la tumba del Profeta Muhammad (la paz sea con él). Hz. Rifai no estaba usando la ropa de costumbre de los sayyids (descendientes del Profeta). Hay una parte de mausoleo del Profeta reservado exclusivamente para parientes de sangre. El guardia no le permitió pasar Hz. Rifai sin la prueba de que era descendiente del Profeta. Hz. Rifai estaba triste y gritó hacía la tumba, “As-salaamu alikum, ya jeddi. (La paz sea contigo oh ancestro)” Nuestro Profeta contestó, “Wa alaikum salaam, ya waladi. (y la paz contigo, hijo)” La mano de Muhammad (pb) salió de la tumba y el Pir Ahmed ar Rifai la besó. Cuando la gente vio el milagro entró en un estado de wajd (éxtasis) y empezaron a apuñalarse unos a otros con cuchillos y espadas. Al pasar el trance, había gente extendida en el suelo y sangre por todas partes. Hz. Rifai los curó a todos regresándolos a su estado normal como si nada y de ahí en adelante fue conocido por todas partes por tener el don de curar.
Además de muchos milagros Hz. Rifai fue conocido por su compasión y amor por todos. Un día estaba tomando una siesta y se despertó para hacer salah (o salat), la oración ritual del Islam. Encontró a su gato dormido encima de su Khamisa (la camisa larga usada por la gente del medio este). Hz. Ahmed le pidió unas tijeras a su esposa y cortó la parte de la Khamisa donde dormía el gato para ir a hacer la oración sin despertarlo. Al regresar, el gato había despertado y el Pir cosió la parte de su ropa en su lugar.
Una vez, Hz. Ahmed ar Rifai pasó cuarenta días en el bosque cuidando un perro con lepra. Al regresar a casa le preguntaron porque pasó tanto tiempo con un animal sucio. Él respondió, “Cuando muera y encuentra a mi Creador, ¿qué hubiera dicho si no hubiera ayudado a una de Sus criaturas?”
Hz. Ahmed ar Rifai fue admirado por sus características de caridad, paciencia, compasión y amabilidad. Junto con su primo, Hz. Qadir al Yilani, fueron los Sheijes más destacados de sus tiempos.






